Nos habla Lídia Casademont, Diplomada en nutrición humana y dietética, autora de tres libros, articulista y colaboradora ocasional de todo aquello con el mundo de la gastronomía en general y de la nutrición en particular.

Las galletas son tema a debate sobre si pueden formar parte de una dieta equilibrada o no.

Y yo siempre digo el mismo, no se puede generalizar y excluirlas todas, puesto que hay muchos tipos de productos. Nos tenemos que fijar siempre en el etiquetado.

Creo que en general, hay bastante desinformación relacionada con el mundo de la alimentación. Se habla de alimentos "light" con la falsa sensación que aquello no engorda, para compensar la carencia de grasas, en algunos productos se dispara el uso de azúcares.

También pasa con determinados tipo de galletas integrales, que están hechas con un bajo porcentaje de harina integral, lo justo para poder indicar al envase que aquel producto es integral.

Otro ejemplo serían las galletas "dietéticas", que indican tener una baja aportación de azúcares y resulta que cuando consultamos la tabla de valor nutricional del producto, en realidad vemos que caloricamente, aportan las mismas calorías que unas de normales, debido a que a menudo se añade un contenido más elevado en grasas para compensar la reducción de azúcar.

Otro mundo aparte, es toda la alimentación infantil, que siempre se "vende" como que es ideal por nuestros niños, y en realidad, algunas galletas infantiles llevan unas cantidades casi industriales de azúcares y/o grasas que son muy poco recomendables por esta fase del crecimiento.

Y aquí también entra otro elemento: algunos de los influencers que encontramos en las redes sociales.

Desgraciadamente, muchas veces e se escucha y se les da mucha credibilidad a prescriptores de redes sociales, cuando nos explican que debemos comer algún alimento determinado o nos hacen determinadas recomendaciones dietéticas, que no a un profesional de la nutrición que tiene una formación, experiencia y una base científica mucho más sólida para apoyar sus recomendaciones.

No todos, evidentemente, ni siempre, pero demasiado veces, algunos auto-proclamados influencers, demonizan en las redes sociales unos determinados tipos de alimentos o recomiendan seguir una dieta rica en algún producto, sin tener los conocimientos necesarios para hacerlo.

En el mercado también podemos encontrar algunas galletas hechas con ingredientes naturales que nada tienen que ver con las industriales, donde añaden grasas saturadas y una elevada cantidad de azúcar.

En primer lugar debemos coger el paquete de galletas y mirar el etiquetado

¿Y en que nos tenemos que fijar?

Cuando leemos la lista de ingredientes debemos observar:

- Harinas refinadas: evitar las que estén elaboradas con este tipo de harinas, es decir, las que no indican que sean integrales

- Azúcares: es importante que el azúcar no esté en el primero o segundo lugar de la lista de ingredientes. Y si lo encontramos en forma de sirope de agave, panela (aquel se extrae a partir de la caña de azúcar) o azúcar moreno ecológico o miel, mejor.

- Las que están hechas con óleo de palma o grasas trans, que son aquellos óleos utilizados en los procesos industriales los cual han sido parcialmente hidrogenados. Estas grasas son grasas saturadas que son los que favorecen a la acumulación de colesterol.

- Sal y/o glutamato. Vigilar el contenido de sal de las galletas, puesto que en el díadebemos tomar unos 3 gr. y ver si nos indica que lleva glutamato que es una sal sódica que actúa como potenciador de sabor, también lo tenemos que vigilar.

Así pues, una vez identificados los ingredientes nocivos, vamos a ver en que nos tenemos que fijar más:

- Cada 100 gr. de galletas, las grasas saturadas no tendrían que pasar de 5-6 gr., sus azúcares de 4-5 gr. y su contenido en sal de 0'3 gr.

A partir de aquí analiza el paquete de galletas y verás hasta qué punto son saludables.

Por ejemplo las galletas Carolina Honest Digestive están hechas con harinas integrales, son sin azúcares añadidos y sin óleo de palma. Muy bien, ya tenemos los puntos más importantes controlados.

Así pues yo pienso que una galleta con estas características se puede incluir perfectamente en una dieta equilibrada como ración de farinaceos dentro de la pirámide nutricional.

Pues ahora por fin podemos comer alguna galleta sin remordimientos, tan natural como si te la hicieras tú en casa.